¿Quiénes somos?

¿Quiénes somos?

Somos Lucas (Hijo), Felipe(Papá) y Cata(Mamá). Como familia decidimos dejar nuestros trabajos y nuestra vida “mas o menos estable”en Chile para viajar por América e intentar hallar la forma de subsistir de una manera no tradicional, y por sobre todo, convencernos de que los sueños si se pueden cumplir.

 

Balneario de Guanaqueros, Chile – Primera semana de viaje

Felipe: Tengo 27 años, nací y crecí en Santiago, Chile. Trabaje cuatro años como informático, por lo cual tengo mi corazón un poco ñoñardo (Rehabilitado? de los videojuegos).  A través de los años nunca he dejado de soñar con trabajar la música y la escritura (artes que de alguna forma herede de mi padre). Espero encontrar una forma de conseguir oportunidades de trabajo viajando que no tengan que ver con la locura que es trabajar en una ciudad como Santiago.

Cata: Hola! tengo29 años, tengo una carrera técnica de dirección y producción de eventos, pero la verdad la vida me ha llevado por diversos rubros, desde vendedora en la feria, hasta trabajos de una aerolínea chilena. Soy amante de mi familia, la música, la naturaleza, los colores, las figuras y pintar. Muy amiga de mis amigos y siempre con la esperanza de estar conociendo nuevos. Agradecida de la vida por darnos esta oportunidad. Siempre pensando en que la base en la vida es el amor y respeto.

Lucas: tiene 2 maravillosos añitos, hijo nacido de nuestra relación de amor que ya lleva un poco más de seis años. Le encanta jugar con plasticinas, construir chu-chus(trenes, o autos, o cualquier tipo de vehículo) con legos, cantar con sus abuelos, y además lo pasa muy bien conociendo nuevos amigos en las plazas para poder jugar a la pinta.

Ser padre es duro, y esto recién se entiende cuando lo eres, tal cual como cuando nos decían: “cuando tu tengas un hijo lo entenderás” (Merecido homenaje a nuestro papás). Pero por sobre todo, es lejos la experiencia más sublime y llenadora que nos a tocado vivir.

Para emprender camino decidimos(?) comprar una Combi, que acondicionamos para transformarla en nuestro hogar. Si bien estuvo varada un año en la casa desde que la compramos por falta de tiempo, apenas empezamos a arreglarla sentimos un poquito de amor(?) por ella que ha crecido con el tiempo. Y a pesar de que no somos fanáticos por los autos, la combi tiene el encanto suficiente para empujarte a saber de ella y entender como funciona. Nos sentimos en Woodstock dentro de ella!